SER MUSICO TIENE SUS MAS Y SUS MENOS ………..

“Cuando cada tono se transforma en preocupación”

Recientemente hemos recibido este artículo de la revista alemana “ZEIT” – Ciencia 1/2006 y hemos querido compartirlo con ustedes, espero lo lean, es de gran importancia…

Por Constanze Löffler | Blog.clariperu.org
Poder hacer de la música una profesión es para los ojos del público un sueño. La verdad es que muchos músicos padecen enfermedades crónicas como consecuencia de eso. Para muchos seguros figuran como grupo de alto riesgo por las probabilidades de tener que abandonar su carrera antes de tiempo.images

Probablemente la frase “Búsquese un nuevo trabajo” es inquietante incluso para una secretaria o una cajera. Pero en su consulta es precisamente lo que Eckart Altenmüller le tiene que decir a un joven pianista de Riga. Alguien, que se pasó media vida delante del piano, estudió horas interminables y que basaba todo su futuro en su talento. “Es usted joven aún, vea el diagnóstico como una oportunidad”, intenta animar el especialista al chico. Pero al marcharse incluso Altenmüller se muestra afectado. Momentos como estos son duros, incluso después de diez años trabajando como “medico para músicos”.
Altenmüller, director del Instituto para Fisiología Musical y Medicina para Músicos en Hannover, tuvo que explicar a ese joven que la “distonía focal” que padecía en dos dedos ya había ido demasiado lejos. Es casi imposible curar esta enfermedad neurológica con medicamentos y terapias. Es una de las enfermedades mas temida de los músicos. Los pianistas y violinistas afectados notan que de repente sus dedos no responden a lo que desean ellos como hacían antes. Los dedos se quedan sin fuerza al tocar, se contraen o se ponen rígidos. Lo mismo pasa con los músculos de la boca de músicos de viento, o los músculos a la altura de la laringe en cantantes, pueden desarrollar reacciones incontrolables, lo que los músicos conocen como “calambre de músico”. Al igual que en el caso del pianista de Riga, estos movimientos que provocan daños se acumulan durante tanto tiempo en la mente y cuerpo del músico que la enfermedad puede resultar en el fin de una carrera musical llena de esperanza.

Muchos seguros privados consideran por eso que hay una gran posibilidad que la carrera de un músico, al igual que la de un piloto, termine antes de tiempo: ambos pertenecen a un grupo de alto riesgo. Porque al fin y al cabo, la vida de un músico es altamente fatigosa.

Para el público los músicos parecen la encarnación de un sueño. Una persona descubre su talento, y además para uno de los trabajos más bonitos del mundo: la música. Se puede pasar la vida tocando, o sea, haciendo eso que mas le gusta y que más ilusión le hace. Viaja por todo el mundo, pudiendo actuar, ser aclamado – que puede ser mas bonito que eso?

Pero según algunos estudios este sueño hace que hasta el 80% de los músicos terminan con enfermedades. Una cifra, que médicos de medicina general nunca se imaginarían tan alta. A pesar de eso, ser músico cuenta como uno de los trabajos mas dañinos y perjudiciales para el cuerpo. Más del 10% de los músicos empleados en orquestas alemanas están de baja. Aparte de eso, uno de cada ocho músicos termina su carrera prematuramente por razones de salud – tres veces más que la media general de trabajadores. Los daños físicos van relacionados con el tiempo que uno lleva tocando: los que empiezan temprano tienen más probabilidades de acabar enfermos. Tener una enfermedad de estas es un tema “tabú” entre músicos. Muchos tienen miedo de no poder seguir en el campo de orquesta u otras actuaciones por algún problema físico.

El cuerpo de un músico sufre casi igual como el cuerpo de un deportista profesional: Durante horas los músicos tocan bajo extrema tensión física y emocional, a menudo además con muy poco espacio en el caso de orquestas.

Mientras los deportistas en lo mejor de su vida se pasan a otro empleo, al músico le quedan 30 años más para jubilarse. Y mientras a los deportistas después de un partido o una carrera les espera un masaje y varios días de descanso, el violinista, después de una estresante actuación tiene que ir corriendo al ensayo del día siguiente. Hasta 30 horas semanales tienen que tocar los músicos entre ensayos y conciertos, y a esto hay que añadir el estudio diario.

Se ha demostrado por análisis realizados a violinistas profesionales que después de una actuación de 3 horas, los músculos y tendones se hinchan hasta un 10% del tamaño natural. Puede durar hasta dos días para que regresen otra vez a su estado normal.

Una trompeta puede pesar más de un kilo. Hace unos años, Friedhelm Biessecker no podía levantar la trompeta, el hombro le dolía demasiado. “No hice suficiente caso a los señales de alarma que me mandaba mi cuerpo”, dice el trompetista de la orquesta Staatsphilarmonie Rheinland-Pflalz, pensando en lo ocurrido. El continuo estrés por demasiados ensayos y actuaciones le llevaron a una inflamación de la zona del hombro. La cortisona, analgésicos y ejercicios físicos solo aliviaban a Biessecker durante instantes. A sus 48 años intentaba ayudarse apoyando su hombro como podía para seguir tocando, lo cual empeoró aun más las cosas. Como no podía estudiar mucho, los nervios también le jugaban muy malas pasadas. “Siempre estaba mal preparado a causa de los fuertes dolores”, recuerda Biessecker.

Después de un año de constante dolor estaba físicamente y emocionalmente quemado, y pidió una baja de varios meses. Acudió a un centro de cura para deportistas en Heidelberg para recuperarse. Al principio el trompetista solo podía practicar durante 20 minutos. Después de un largo camino, hoy en día ha vuelto a poder tocar como antes.

Los violines y violas tienen la mandíbula mas metida para dentro y manchas feas en el cuello, allí, donde se apoya el instrumento. Los vientos padecen irritaciones en la boca y los labios, y apenas hay un solo diente que está donde tiene que estar. Los guitarristas se tuercen la pelvis para tocar, y a los fagotistas les duele los cervicales a causa de su instrumento pesado. Un oído esta sordo, en el otro se nota un zumbido, la circulación va loca, el corazón va a cien, y el miedo ante la próxima actuación aumenta.

Que paradoja: Tantos padres animan a sus hijos a aprender el piano y el violín, y se sienten frustrados porque al hacerse adolescentes forman un grupo de rock. La verdad es que deberían reaccionar de manera opuesta: porque el que se decide para una carrera de músico clásico profesional, va a abusar de manera exhaustiva de su cuerpo.
Al contrario entre los músicos aficionados el índice de enfermedades es infinitamente mas baja que las de sus compañeros profesionales.

A pesar de esto, solo pocas orquestas llevan el debido cuidado con la salud de sus músicos. La Filarmónica de Berlín lleva a sus giras a la medico Pia Skarabis. En su casa de Berlín la medico de deportistas y quiro-masajista se ocupa de enfermedades agudas, y sobre todo de la prevención de estas. Skarabis ofrece, si un músico lo desea, junto a un fisioterapeuta un “programa de entrenamiento”. Aparte de un examen médico completo la doctora no necesita mucho más: “Solo necesito saber, durante cuanto tiempo y como se sujeta el instrumento del músico. Los ejercicios en sí deben ser relativamente prácticos para poder hacerlos en casa y durante giras. Porque solo la minoría de los músicos son aficionados al ejercicio físico.

Las razones principales las encuentra Skarabis dentro de las orquestas alemanas y en sus escenarios – en los instrumentos con medidas estándar para todos, y el mobiliario inadecuado de las orquestas. “En este país es más importante que las sillas sean baratas y fáciles de recoger y guardar”, dice. “No se le da atención a personas muy altas o muy bajas para nada”. Con los escandinavos, por ejemplo, es esencial poder ajustar la altura de la silla.

El pianista y profesor de piano Stefan Berndt, de Hamburgo, desearía salas de concierto en las que se le pudiera ajustar la altura de los pianos de manera hidráulica. En su casa el pianista de 41 años tiene su piano puesto encima de tres bloques de madera de un centímetro en altura. “Así tengo un centro de gravedad mas equilibrado y me siento recto, incluso cuando piso el pedal”, explica. Desde que hizo eso no le duelen ni la espalda ni las manos. Incluso para conciertos siempre se lleva sus tres bloques de madera.

Para mejorar la postura y facilitar el trabajo de músico, hay varios objetos para casi cada instrumento: fundas para dientes, cintas para sujetar el peso, y apoyos de instrumentos. Cuando Stefan Berndt toca violín en grupos de música de cámara, lleva una goma elástica blanca, que sitúa alrededor de donde se apoya la barbilla, y que ata “invisiblemente” debajo del cuello de su camisa, y ésta sujeta su violín. El resultado: “Me canso menos y tengo mas movilidad en el brazo izquierdo”. Algunos músicos incluso se aventuran y dejan que se les construya artefactos encima del propio cuerpo para así buscar alivio.

Ya que la sordera por fuertes ruidos es una enfermedad laborable aceptada, las orquestas deberían repartir tapones a los músicos. El ruido en una fosa orquestal puede alcanzar los 120 Decibelios, que equivale al ruido de una avioneta al arrancar. El uso de protectores para los oídos es un tema muy debatido: absorbe los golpes de las altas frecuencias, haciendo así que lleguen distorsionados al músico, sobre todo cuando son fuertes. Pero es raro que se busque más prevención en las orquestas alemanas.

Quizás precisamente por eso la medicina alemana para músicos tiene un papel líder en Europa. Solo los americanos se interesan mas con el “Performing Arts Medicine” (Medicina de las Artes Escénicas). Aquí este estudio ha progresado muchísimo en los últimos 15 años. Aparte de las instituciones más antiguas como las de Hannover y Dresden, se ha establecido centros nuevos en Munich, Berlín, Frankfurt y como último Freiburg. Una gran cantidad de médicos ahora se dedican exclusivamente a tratar a músicos. En muchos casos ellos mismos suelen ser excelentes músicos.

Durante demasiado tiempo los pedagogos opinaban en contra de los tratamientos para músicos. Decían que quienes tenían problemas físicos era porque no estaban hechos para el mundo de los escenarios, y las quejas causadas por la estresante vida de un músico profesional fueron denegadas. En muchos casos, los que tenían la culpa de dar pie a futuras enfermedades eran los profesores: Animaban a sus prodigiosos a estudiar hasta que no pudieran más. Hacer ejercicio físico no se veía con buenos ojos, y todo lo que posiblemente quitara tiempo al estudio se consideraba un estorbo.

La nueva generación de pedagogos es más consciente de sus responsabilidades en esto. El profesor de chelo Klaus Stoppel recomienda a sus alumnos ejercicio, y hacer varias pausas durante el estudio. Desde hace 33 años es chelista profesional, y durante 10 de estos padecía fuertes dolores en el hombro derecho. “A pesar del dolor, he seguido dando conciertos siempre, aunque muchas veces con ayuda de medicamentos”, cuenta Stoppel. “Me pasé – estudiaba durante horas, ensayos, conciertos con la orquesta, música de cámara.”

Cuando ya no funcionaban pastillas contra el dolor, pomadas, la cortisona, y la fisioterapia, el chelista decidió operarse. Su espalda le dolía tanto que había dado por sentado no poder volver a tocar. “Simplemente no podía más”. El cartílago artificial del hombro derecho estaba mientras tanto tan desintegrado que los extremos de los cartílagos se rozaban desprotegidos. Desde la intervención hace unos meses de un especialista de Hamburgo, el chelista Stoppel está por fin de nuevo con la Filarmónica de Hansestadt, desempeñando su trabajo. La fisioterapia y el descanso son ahora tan importantes como el estudio diario.

La violinista Dany W. no cree mucho en las casualidades. Hace cuatro años, y a pesar de encontrarse bien, fue al medico para un examen. “Durante el estudio se descuida totalmente el cuerpo y la respiración”. Pero a pesar de estar consciente de estar sufriendo bastante estrés en el trabajo, no se esperaba lo que le venía encima. Hace 2 años, la joven de 33 años que toca en una orquesta en Munich fue diagnosticada con una enfermedad típica de músicos de cuerda: dolor de espalda crónico, que en el caso de Dany casi termina con una hernia discal. Aparte del trabajo físicamente estresante, Dany reconoció que hubo otro factor muy importante: “Nuestra sección de violines de repente cambio de líder, una persona con quien no lograba entenderme bien en el ámbito laboral”.

En el nuevo instituto de Medicina para Músicos en Freiburg la psicosomática es muy importante. La directora del instituto, Claudia Spahn, hasta hace poco profesora, es especialista en esta materia. “Precisamente con los músicos los problemas psicológicos se manifiestan en síntomas físicos”, explica después de sus experiencias de los últimos ocho años. “Y las enfermedades físicas para un músico rápidamente se transforman en problemas psicológicos”. La alta exigencia a uno mismo, la presión dentro del ámbito orquestal y las expectaciones del público son posibles factores.

A pesar de la situación en Alemania que con sus 135 orquestas profesionales y otros 10.000 músicos profesionales ofrece más trabajo que en el resto de Europa, la competición es extrema. El elevado número de alumnos y la necesidad de ahorrar hace que cada vez haya menos plazas.

Muchas veces quien logra conseguir una plaza fija, intenta por todos medios no tener que pasar por ahí otra vez.

Al ritmo de la batuta del director, el conjunto tiene que conseguir éxitos en los ojos del público. Cada nota equivocada se oye – en el mejor de los casos, solo por los vecinos, en el peor, por todo el público. Y del agrado del público depende nada más y nada menos que la financiación de la próxima temporada y el futuro de toda la orquesta.

Muy común entre los músicos es el miedo escénico y los nervios. Uno de cada cuatro intenta suavizar la tensión con calmantes para el corazón, con alcohol o con remedios y hierbas naturales.

La Norddeutsche Rundfunk ofrece a sus tres orquestas residentes cursos en técnica Alexander, un método para combatir estas actitudes inapropiadas. Desde el año pasado los músicos de la NDR tienen también la posibilidad de practicar con un especialista asignado, que les ayuda enfrentarse a situaciones estresantes en el escenario.
Annegret Sternagel terminó sus estudios de trompa en 1989 en la Folkwang-Schule en Essen, y después empezó a estudiar el piano. Después de pocos meses le dolían las manos. En lugar de las cinco horas normales, apenas podía estudiar dos. Y también en sus tareas diarias le dolían. El dolor en las clases de piano se volvió tan intenso que la joven que aspiraba a ser profesora de música decidió dedicarse a informática.

Cinco años mas tarde esta mujer de 39 años echaba tanto de menos el poder hacer música, que de nuevo empezó a tocar la trompa y entro en una orquesta de aficionados. Pero a los dos años su sonido empezó a temblar y las notas agudas solo las podía conseguir con mucho esfuerzo y concentración. Lo intentó todo: Homeopatía, Logopedia, Kinesiología, incluso profesores nuevos. Pero no pudo deshacerse de la aflicción.

Para quien empieza ya desde niño a estudiar con regularidad y disciplina, y cuyo círculo de amigos y tiempo libre estén vinculados a la música, es especialmente difícil aceptar que su cuerpo ya no puede mas. Casi ninguna otra profesión se parece en eso a la de músico. “La enfermedad le da al músico justo en la diana”, dice Claudia Spahn.

Un pequeño número de músicos que enferman logran superar el cambio y deciden dedicarse a otro tipo de vida. O si no, a pesar de la enfermedad siguen allí intentándolo. Muchas veces el abandono prematuro de una carrera profesional termina en soledad y depresión. Al pianista Robert Schumann terminó una posible carrera brillante como pianista por sufrir una distonía. Los últimos dos años de su vida los pasó en un centro para enfermos mentales después de intentar suicidarse.
Pero afortunadamente solo se termina tan mal en pocos casos. Stephan Poppe sufría hace unos años una crisis, cuando padecía una distonía. De repente ya no era dueño de los músculos de su cara; no podía aumentar la resistencia de sus labios, y encontraba muchas dificultades a la hora de tocar el trombón. “Tenia el temor de no poder volver a tocar bien nunca mas”, recuerda a sus 47 años. Hasta entonces era uno de los mejores trombonistas del país.

Poppe pidió una baja de cuatro meses, y visito más de una docena de médicos. Al final el diagnostico se lo dio el especialista en distonías de Hannover, Altenmüller. Entre tres y cinco años puede tardar el cuerpo en ‘olvidar’ la mala reacción que se padece en una distonía y que se creen nuevas reacciones en los nervios. Con Stephan Poppe cualquier tono que sacaba podía ser dañino.

Después de su vuelta a la Filarmónica de Hamburgo, contó lo sucedido en confianza a íntimos compañeros y al director titular. La mayoría de ellos tuvieron mucha paciencia y le ayudaron a recuperarse.

Tras cuatro años el trombonista está casi donde estaba antes de su enfermedad. “Lo mas difícil es no rendirse”, dice. “Paciencia y muchos pequeños pasos eran necesarios, interrumpidos por algunos problemas, y conseguir la confianza en mis habilidades para tocar”.

Para Catherine Rechsteiner el 2003 fue el peor año de su vida. La pianista de 24 años padecía un dolor de manos crónico. En cualquier momento ya no iba a poder tocar nada.

Como muchos de sus compañeras iba de médico en médico. El ortopeda prescribió una terapia, el cirujano quería operar directamente. Pero nadie podía garantizar a la joven pianista, que después del tratamiento sus manos iban a funcionar sin problema como antes.

Al final, en el punto mas bajo de la vida de Catherine Rechsteiner se propuso un descanso. “Si ya no se puede tocar el piano, pero se puede hacer otras cosas, uno tiene que pensárselo’, dice. Porque después del problema de manos, empezarían los problemas de espalda, y la joven suiza decidió dejar de tocar por un tiempo. Solo abría la tapa del piano de vez en cuando para tocar, sin la tensión de tener que estudiar. Así disfrutaría del sentimiento de tranquilidad.

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HAS EL BIEN Y NO MIRES A QUIEN ( Sebastian Herrera Ortiz)

P Montoyita 3
Una Bella crónica sobre el PADRE MONTOYITA
Al que madruga…
A las 3:00am empezaba el día para el Pbro. Ignacio Montoya Vélez o “Padre Montoyita” como era conocido por todos sus feligreses y amigos quienes lo conocieron de cerca.
Con una larga y sentida oración a su ‘amada’ La Santísima Virgen María y encomendando a los pobres, como él les decía “a mis pobres”. “Yo a mis pobres los encomiendo a la Santísima Virgen María, y a mí para que me de fuerzas para ayudarlos”. Después de esta oración se disponía a hacer otra de sus labores más recordadas –la confesión- y que a pesar de sus 94 años el padre “Montoyita” sagradamente realizaba sin importar los 44 escalones que lo llevaban hasta la sacristía de la iglesia San Antonio María claret, y allí las personas necesitadas de perdón lo buscaban para absolución de los pecados. Como un dato curioso el padre Montoyita era el confesor de Monseñor Tulio Duque Gutiérrez, Obispo de la ciudad de Pereira hasta el 2012, el ya fallecido Monseñor Suescún, del famoso Kamel regidor mayor de la semana santa que entre otras cosas (siempre que la procesión pasaba por el cuarto de Montoyita, ubicado en la carrera 7 entre calles 24 y 25, se detenía de inmediato, para que Kamel le hiciera la venia y a su vez el padre le sacudía un pequeño pañuelo blanco) y confesor de varios sacerdotes de la ciudad. El padre Montoyita no se imaginaba que a su llegada a Pereira en 1958 esta ciudad se convertiría en su nuevo hogar hasta el día de su muerte.

Los azares divinos.
Después de confesar a todos los feligreses que lo buscaban exclusivamente por su forma de orientar, se disponía a otra de sus actividades más frecuentes y que quizá sería una de las más recordadas -Jugar al chance- el padre sagradamente hacía chance en diferentes casas chanceras de la ciudad, y como era de esperarse y casi que por un milagro el padre acertó en más de una ocasión. Esta hermosa labor, considerada por muchos como pecado (pecado el juego de azar) -porque hacía referencia cuando históricamente los romanos echaron a suerte la túnica de Jesús en el momento de su crucifixión-
A Montoyita no se le atribuyó este pecado, ya que él solo pensaba en sus pobres, en calmar muchas hambres y este actuar tan cristiano no solamente atrajo la atención de los fieles claretianos, sino también de los vándalos que no perdían oportunidad para intentar robarle al Padre Montoyita.
Adiela Cano, una de sus entrañables amigas y quien estuvo con él hasta el día de su partida, fue la que me contó varias anécdotas de Montoyita, entre ellas, que una vez estaba haciendo chance (como de costumbre) y era lógico que las personas se le acercaban para pedirle dinero, pero aquella vez había un tipo con cara de malo, de ladrón contó Adiela; y que por esa razón ella le dijo a Montoyita, “Padre córrase para acá un poquito que hay un señor muy extraño que le está mirando el bolsillo”, hasta aquí no hay nada de sorprendente ya que se trataba de una sola advertencia que Adiela le quería hacer al Padre, lo curioso ocurrió cuando ella le pidió al Padre que se cuidara mucho, que la gente se aprovechaba de él porque no le negaba ayuda a nadie, y que mucha de la gente que se acercaba no tenían necesidades de ninguna índole, que solo era por sacarle dinero, a lo que el Padre le respondió “Adielita no me diga nada que yo estoy cumpliendo con mi labor, yo vine a este mundo a ayudar a las personas, ellos verán si obran de mala manera” pero esta no sería la única vez que Adiela le haría esta advertencia al padre.
Los pasos del mentor.
El padre siempre fue un promotor de la igualdad y defensor de los pobres, debido a eso la comunidad de los claretianos lo envió al África, donde cumpliría labores misioneras, acompañando a los pobres en su vida, en su cotidianidad, y menguando la situación que se vive en aquel continente tan lejano y casi que olvidado por Dios; pero no por el corazón noble y de buenos principios, aquellos principios claretianos del Padre Montoya.
Una de las filosofías de Montoyita, lógicamente era la de su mentor, el Padre San Antonio María Claret (Antonio Adjuntorio Juan Claret Clara) quien era devoto profundo de la Madre María a quien le atribuyó haberlo salvado de varios atentados que sufrió a lo largo de su vida, incluso cuando fue el confesor de la Reina Isabel II de Borbón. Al igual que el Padre Claret, el Padre Montoyita también sufrió muchos percances en su vida, pero la devoción a María se la debe desde que era apenas un joven con ansias de servir y por ello quiso ser sacerdote, pero nunca pensó que a su corta edad iba a sufrir de una enfermedad que casi en su totalidad ataca a las personas adultas, el tan conocido Parkinson, y que posteriormente sufriría de ataques de epilepsia.
Cuenta Adiela, que cuando Montoyita se presentó al seminario para cumplir con su vocación, fue rechazado debido a esta extraña enfermedad que sufría a su corta edad, pero él no se dio por vencido, y comenzó a orar incansablemente, suplicando para que esta enfermedad lo abandonara para siempre y así poder ingresar al seminario.
Pues tal era su fe, y su devoción a la Santísima Virgen, que efectivamente esta enfermedad lo abandonó, y por fin pudo ingresar para convertirse en el sacerdote que fue, y en un hombre de bien, dedicado a sus pobres y su comunidad.
Su entrega a los pobres y a los más necesitados era tan grande, que no permitía que nadie le regalase nada. Según Adiela “doña Cristina Correa y don Faber tienen un almacencito en Sanandrecito y para el Padre lo que quisiera, ellos le daban plata para los pobres, mercado de todo una vez le querían hacer una atención, y me preguntaron qué le hacía falta al padre, bueno yo me puse a pensar y dije ve! Al padre le hacen falta zapatos, porque los que tiene ya están roticos, y que peca’o el padre como camina de harto y en esos zapaticos rotos, entonces le dije y me dio el dinero para comprar los zapatos, pero que fuera con él” Adielita efectivamente fue a hacer lo que le habían encargado sin sospechar que otra vez el padre se pondría un poco irritable y con justa razón, al menos para él. “Padre acompáñeme al centro, vamos a ir porque don Faber me dio esta platica para comprarle un par de zapatos, y si viera como se puso, que eso era pecado, que esa plata le servía para los pobres, eso es pecado Adielita yo ponerme un par de zapatos mientras que hay gente que no tiene con que comprar una panela, deme la plata yo se la doy a los pobres” después de intentar convencerlo para que se comprara los zapatos, no pudo y terminó cediendo dándole el dinero a Montoyita, y con esa plata, cuenta Adiela, la repartió en mercado para los pobres de la comunidad.
En medio de los ladrones.
Montoyita siempre al terminar las eucaristías dominicales, se dirigía a la puerta principal de la iglesia con una especie de ´coca´ de plástico y allí la gente que conocía su causa le depositaba en aquella ´coca´ dinero para los pobres, (cabe resaltar que el padre no pronunciaba ninguna palabra) la gente ya sabía para qué pedía Montoyita el dinero.
Pero lógicamente este acto no solo llamaba la atención de los feligreses que asistían a la eucaristía, también era el centro de atención de las personas inescrupulosas que solo buscan hacer mal y apoderarse de lo ajeno.
Aquel día Montoyita bajó a confesar como era de costumbre, y a esperar que se terminara la misa dominical para dirigirse a la puerta de la iglesia a recibir la colaboración de la gente, cuando un hombre se le acercó muy sospechosamente y esperó a que nadie lo viera para abalanzarse encima de Montoyita a tratar de quitarle el dinero que había recogido en la eucaristía, y sin más remedio el Padre Montoyita empezó a gritar desesperadamente “auxilio, auxilio” lo cual hizo que todos voltearan a verlo y como era de esperarse la comunidad acudió en su ayuda evitando que el padre sufriera algún tipo de lesión.
Cuando el agresor fue detenido el padre lleno de rabia por lo sucedido lo único que le expreso fue “a mí no me robe, pídame que yo le doy, dígame, padre deme plata y yo le doy, pero no sea bandido, no me robe la plata que es para mis pobres”.
(En este momento el Padre Montoyita deja ver de nuevo su preocupación por los demás que por sí mismo dejando ver su altruismo, su sencillez, su humildad, cosa que a muchos les falta)
Estampas de Belén.
Después de celebrar las fiestas patronales de la parroquia San Antonio María Claret, Montoyita apenas empezaba su labor, una labor que fue y será recordada por mucho tiempo, (el famoso pesebre)
El Padre Montoyita era muy meticuloso a la hora de hacer el pesebre, que entre otras cosas era uno de los más famosos de la ciudad, cosas que a él lo llenaban de orgullo, porque sabía que su esfuerzo lo iban a valorar las personas que apreciaban lo que para él era su arte, el arte de hacer pesebres.
Algo curioso es que Montoyita no solo delegaba funciones para la realización del pesebre, sino que también se metía literalmente en su obra de arte, ya que era el quien ponía las imágenes, ponía las luces y cosas por el estilo, pero la estructura que era una base de madera con tablones y bloques, eso lo dejaba a manos expertas.
Cada año el pesebre era diferente en su forma, a veces tenía dos túneles, otras veces tres, pero siempre con la meticulosidad que requería, él era un pequeño artesano en su taller reparando figuritas hechas de yeso.
No todo fue color de rosas.
Después de haber hecho el pesebre y satisfecho con su obra maestra y agradecido con todos los que hicieron posible esto (la gente le regalaba figuras para el pesebre o dinero para que las comprara), pero el destino le tenía una mala pasada, o quizá otra prueba para que él demostrara la humildad de la que estaba hecho.
Un diciembre cualquiera algo pasó con las instalaciones eléctricas, algo se recalentó, algo salió mal; el hecho fue que después de chispear un buen rato el pesebre quedó envuelto en llamas, algo que por obvias razones no solo desesperaría a Montoyita, también le partiría el corazón porque ese año la parroquia no tuvo pesebre para la comunidad como dijo él cuándo le preguntaron por el pesebre, “Dios me lo dio, Dios me lo quitó”. Él siempre sacando su humildad a flote, y esta prueba la pasó con la mejor calificación
De camino a su creador…
Ese día se encontraba Montoyita realizando sus actividades cotidianas, Adiela su gran amiga estaba acompañándolo en todas estas actividades para cuidarlo por recomendación del médico, una de esas recomendaciones, era que no lo dejara bajar a confesar, ya que la cantidad de escalones que debía bajar el padre era agotadora para él; pese a estas recomendaciones y siguiendo su vocación de servicio, el Padre se empeñó en bajar a confesar, “Adiela ayúdeme para bajar a confesar” le dijo Montoyita a Adiela, pero ella pensando en su salud le dijo que era mejor que se quedara en el cuarto descansando, pero él seguía insistiendo “es que vino un señor para que lo confesara y me está esperando y no lo puedo dejar sin confesar y me debe estar esperando, y lo tengo que confesar, entonces si usted no me acompaña, pues bajo yo solo”.
Adiela bajó con Montoyita a la sacristía, para encontrarse con el hombre en cuestión, pero la sorpresa es que nunca llegó tal hombre y al padre parece habérsele olvidado aquella confesión.
Como ya había mencionado, Montoyita era el encargado de uno de los pesebres más hermosos de la ciudad (dicho por los Pereiranos), y después de bajar a la sacristía se acercó a Adiela y le dijo que por favor se encargara de que cada año hicieran el pesebre bien bonito como a él le gustaba, como era lógico Adiela sintió esa responsabilidad “Ay! no padre usted no es el encargado del pesebre pues, usted sabe que yo de eso no tengo idea”. Lo único que el padre estaba haciendo era encargando su misión y sus cosas para poder partir con tranquilidad, por decirlo de alguna manera estaba dejando su herencia en vida.
“dígale a Jhovany (el que le ayudaba a Montoyita a hacer el pesebre) que por favor me haga 3 túneles bien profundos, y que me coloque las figuritas que yo compré con la plata que Faber me dió, bien alto para que la gente lo vea”. Esto fue lo que Montoyita le encargó a Adiela para preservar el hermoso pesebre que él dirigía, pero a Adiela nunca se le pasó por la mente que esto sería lo último que el Padre Montoyita le encomendaría.
Como Montoyita era tan devoto de la Santísima Virgen, él aseguraba que ella, que su señora iba a salir a su encuentro el día de su muerte, así como también aseguraba que ella misma había curado a Adiela del cáncer que sufría. “si yo me curé del cáncer; vea Sebastián antes los controles eran cada 2 meses, posterior cada 4 y ahora cada 6, y todos los exámenes me salen buenos, de hecho el oncólogo me dice que él se queda aterrado porque eso vuelve y repite y que mire yo toda sana y esos exámenes excelentes, y Montoyita me dijo ese día, Adielita tenga la plena seguridad que la Santísima Virgen me la curó de ese cáncer”.
Adiela se despidió con un fraternal beso en la mejilla y le dijo a Montoyita “Padre entonces yo mañana vengo, si me necesita antes me llama y yo vengo más tempranito”, y esta fue la última vez que Adiela vio esa mirada llena de ternura de Montoyita.
El miércoles 12 de noviembre de 2008 el Padre Montoyita se acostó temprano como siempre para levantarse a las 3:00am a orar, pero no se imaginaba que ese día aquella oración la haría mucho más temprano.
A las 8:40pm el padre se despertó, lo cual alertó a la enfermera que lo acompañaba en la noche, pero más la alarmó lo que el padre le decía. “Mire, mire que si vino por mí, mire la Virgencita que vino por mí, ¿usted la ve?” y en ese momento se desmayó, cuando lo bajaron para llevarlo a la clínica, en medio de su agonía despertó y le preguntó a la enfermera “¿Para dónde me llevan?” y ella le respondió que lo llevaban para la clínica a ponerle un poco de oxígeno, pero cuando llegaron con él a la clínica, ya era demasiado tarde, ya se había ido con su amada, con la Santísima Virgen, aquella que lo curó de la enfermedad de Parkinson y de los ataques de epilepsia, aquella a al cual se levantaba a orar, y a pedirle fuerzas para seguir adelante, esa misma se lo llevó para darle su recompensa por llevar una vida cristiana ejemplar, pensando primero en los demás que en sí mismo, y así se cumpliría lo que él dijo en alguna oportunidad, “a mí me sacan de aquí pero con los pies para adelante”.

EL AQUI Y EL AHORA

No hay eternidad en el tiempo, por eso decimos que la eternidad no tiene tiempo. Y este desde mismo segundo es un sin tiempo donde encuentras la unidad con la Divinidad; en ese segundo te das cuenta de que mi Padre y yo somos uno. Y ese darme cuenta en ese segundo es eterno: eso es eternidad, eso es realización, eso es iluminación, eso es despertar.

No hay pasado, no hay futuro, solo hay un Ahora. La eternidad sólo puede ser expresada o experimentada en el Ahora de la vida.

Cuando vives en el momento i no en el pasado o en el futuro, vives en ese momento toda la eternidad. Cuando vives en toda la eternidad, la totalidad de la eternidad es el momento.

RECONOCER NUESTROS ERRORES

HARA QUE NUESTRA VIDA VAYA MUCHO MEJOR
Tenemos al amigo que siempre hace las cosas bien, nunca se equivoca o al menos eso pretende él. Tenemos al padre incapaz de pedir perdón, jamás de los jamases, ya que por supuesto un padre es omnipresente, es un Dios que nunca se equivoca, tenemos al jefe que cuando él se equivoca echa la culpa a los empleados… ¿y que tipo de relacion surge con los demás cuando somos incapaces de reconocer nuestros errores? Empieza a crecer una especie de rencor e ira en la otra persona ya que alguien que no reconoce sus errores, sobretodo con nosotros, está dando una imagen de que es mejor que nosotros, que nunca se equivoca y nosotros si, constantemente.

No es algo fuera de lo común que alguien sea incapaz de reconocer sus errores, miles empresas quebradas al año son prueba de ello. Las personas que aconsejan cuando ellas son las menos indicadas también son una gran prueba de ello.

Cada persona se trata a si misma como intocable, como si todo lo que hicieran estuviera plenamente justificado siempre, cosa que les impide avanzar en su vida personal y laboral. En el mundo real las personas que no reconocen sus errores son personas vacías… en definitiva el fracasado de hoy en día es alguien que no reconoce sus errores, y por fracasado entendemos que es una persona que no cumple sus metas ni objetivos y que se ha conformado con una rutina diaria que le deprime y amarga, pero antes de reconocer ese error se quedarán así para siempre.
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Qué pasa cuando reconoces tus errores

Aquí la cosa cambia, todo es distinto, comienza una vida más sincera contigo mismo y los demás, más feliz, aprendes a desenvolverte bien con el éxito y a disfrutar en él, en unos pocos años comienzas a disfrutar de una vida más verdadera, humilde y sincera, y tú te preguntarás: ¿Y todo eso por reconocer mis errores? Si, ese es el increíble efecto.

Actualmente he conocido y conozco muchísimas personas y aquellas que veo que avanzan siempre y que están no muy por encima de los demás, sino en otra liga completamente superior y que no tiene nada que ver con los demás. Son personas felices, más conscientes, disfrutan bien la vida y esto porque el reconocer los errores propios abre un montón de puertas que son la clave del éxito y la felicidad eterna.

Vamos a poner un ejemplo muy claro, si gastos todo tu dinero en mp3, sofás, tv’s, copas, cine, viajes, piso… no puedes pretender ni por un segundo ir con la cabeza bien alta y decir que eres un ejemplo a seguir. Las personas de a pie dejan mucho que desear pero aún así pretenden ir de perfectos, de que son increíbles y los demás son basura. Si tú no te has interesado en ayudar desinteresadamente a los demás no puedes ir por la vida pretendiendo que eres una gran y buena persona. Pertenecer a una ONG es una cosa, e ir de misión humanitaria es otra bien distinta, no hay que confundir aliviar la conciencia con ayudar verdaderamente a los demás, pero aún así si hacemos una encuesta por la calle y preguntamos: “¿Te consideras buena persona”? el 99% dirá que si, cuando lo máximo que hacen por los demás es consumir. Hay que admitirlo, no somos grandes personas, no somos buenas personas, mientras tú estás leyendo esto miles de niños en África mueren de hambre, cuando yo compro una revista de emprendedores indigna la visión capitalista y anti-humanitaria pero aún así los dueños de la revista se creerán los mejores y que hacen la mejor revista posible.

Reconocer tus errores es saber quién eres, con tus virtudes y tus defectos y sin pretender esconder tus defectos o ocultarlos pareciendo que eres un ejemplo a seguir, porque así solo te engañas a ti mismo y tu vida se degrada aún más. Y en cualquier persona de la calle vas a ver este comportamiento y los que lo tengan te aseguro que no son ni Bill Gates, ni Ghandi, ni Maria Teresa de Calcuta, ni el presidente del gobierno ni jamás pasarán a la historia, serán simplemente otra persona más incapaz de reconocer sus errores.

Tal llega la hipocresía y la incapacidad de progresar como persona de muchos que en ambientes sociales cuando ellos cometen un gran error están a la defensiva antes que pendientes de reconocer sus errores. Lo vemos en el coche, en las colas, en un concierto… Voy a poner un ejemplo. No hace mucho en el mediamarkt estaba en la cola para que me hicieran una factura, de repente se cuela con todo el morro una pareja incomodando a los que estaban siendo atendidos ya que les invadían el terreno. Ni cortos ni perezosos dijeron: “yo” cuando preguntaron siguiente, yo me adelanté invadiendo el espacio de la otra persona y dije que se habían colado. ¿Cuál fue la reacción? ¿Un perdona o lo sentimos? Por supuesto que no, me trataron como si yo fuera el malo, como si hubiera sido un maleducado por invadir el espacio de la otra persona cuando ellos se habían colado de forma descarada, porque hay formas de colarse y la forma en la que lo habían hecho ellos era de maleducados y prepotentes cuando eran personas de clase media-baja y no hablo solo de su economía sino de su psicología.

El tío llegó a decirme: “chaval, la vida es muy dura”. Da igual que el fuera obrero y su novia estuviera probablemente en paro y que yo tenga una empresa propia dónde ayudo a miles de personas, incluso tengo mi propia metodología: La Informática humana. Ese tipo ni siquiera sabía que pese a tener una enfermedad me independicé con 18 años y que a mis 23 años y con un 44% de minusvalía no solo no he pedido ninguna ayuda económica como hacen muchos, sino que he creado mi propia empresa. En ese momento hubiera tenido que salir un presentador de televisión y darle unas palmaditas en la espalda: “No solo te has lucido colándote chaval, sino que le dices a la persona menos indicada las palabras menos apropiadas”. (Obviamente también tengo mis fallos, pero por lo menos lo intento hacer siempre lo mejor posible aunque lo que haga no sea siempre la mejor opción)

Obviamente, en vez de invertir mi tiempo en humillar verbalmente a ese chaval me limité a decirles que se callaran 1 vez y seguí con mi factura, luego me largué.
soledad
Una cosa es divertirse y la otra tener una vida dónde ni tú mismo sabes hacia dónde vas y todo por no ser capaz de admitir un error

solo por la forma de actuar puedes ver si una persona reconoce sus errores o no

El reconocer tus errores aunque parezca mentira es el primer paso para una vida completa

LO QUE JAMAS ESPERASTE

Dedicado a alguien muy especial, a quien quiero profundamente y al que nunca espere…PARA TI ..
Aqui quedara registrado todo ese sentimiento desbordante de nuestros corazones..
DONDE ESTABAS QUE NUNCA TE VI AMOR……..

CUANDO EN LO MAS FROFUNDO DE NUESTRO CORAZON Y NUESTRA INTIMIDAD HACEMOS LO QUE NADIE VE


NO SE TU

TE VI VENIR Y NO DUDE TE VI LLEGAR Y TE ABRACE


TODA MI VERDAD

PERSEVERANCIA

La perseverancia es una cualidad que algunas personas tenermos de seguir de mantenernos en un ideal, en un proyecto en una meta.
Tener en la mente algo que no has realizado, ni has podido cumplir y persistir en que algun dia sera, eso te hace perseverante.
El que Persevera alcanza. No importa cuando ni como pero perseverar es un cualidad definitivamente de gente exitos.

QUE ES PRIMERO EL MATRIMONIO O LOS HIJOS?

Nuestros hijos forjarán sus propias vidas, pero tu matrimonio es para siempre. El matrimonio fomenta el crecimiento como ninguna otra relación puede hacerlo.

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Frecuentemente me han dicho que la relación más especial que tienes en tu vida es con tu pareja, no con tus hijos. Sé que es cierto: lo sé a partir de mi estudio de la Torá; lo sé por mi trabajo como terapeuta familiar; lo sé por mi propia experiencia matrimonial. Pero la materialización de esta realidad llegó a casa en nuestras recientes vacaciones familiares.

En momentos de desafío y de estrés la conexión entre nosotros fue la que me nutrió y me dio la fuerza para seguir adelante.

Empacamos a nuestros nueve hijos, la comida y la ropa para una semana y todas las otras cosas que pensamos que necesitaríamos y nos encaminamos en un viaje de 8 horas desde Los Ángeles hasta San Francisco. Fue un viaje increíble; aprendimos mucho, nos reímos mucho, lloramos un poco, tuvimos muchos buenos momentos; pero fue una cantidad enorme de trabajo. Y no podría haberlo hecho sola.

No estoy hablando del esfuerzo físico – mi esposo no fue crucial porque sea más grande o más fuerte que mis hijos – sino del esfuerzo emocional. Hubo tantos momentos desafiantes y de estrés donde la conexión entre nosotros fue lo que me nutrió y me dio la fuerza para seguir adelante y le dio a nuestra familia la fortaleza y la confianza para continuar. Ahora, todo lo que recuerdan mis hijos – y todo lo que ellos comentan con sus amigos – es sobre lo divertido que estuvo. Ese es el poder de un matrimonio sólido.

DEPENDE DEL OTRO


Por ejemplo, una de las grandes atracciones turísticas de San Francisco es Alcatraz, la actual penitenciaría federal. (¿Por qué debe ser esta una atracción turística?, es una pregunta interesante pero eso es para otro momento). Una vez que cometimos el error de ir, encontrar actividades que entretuvieran a adolescentes e infantes se convirtió en una tarea intimidante. Mi hijo mayor disfrutó especialmente el viaje en bote a Alcatraz mientras que mi hijo menor gritó aterrorizado todo el camino. Una vez en la isla, la rueda del coche de mi hijo de 3 años se rompió y empujarlo cuesta arriba hasta la prisión no fue fácil.

Mientras comenzábamos nuestro paseo por las instalaciones, las habilidades recién adquiridas de nuestro pequeño de tres años se hicieron notar, él anunció que “tenía que hacer”. Esto implicó hacernos camino en sentido contrario a la multitud de turistas hasta llegar a la puerta de entrada. Su ritual del baño incluía desvestirse completamente y por supuesto, necesitar ser vestido nuevamente; esto tomó tiempo y considerando las circunstancias del lugar, enorme paciencia.

¿Cómo te elevas sobre el clamor de nueve voces que demandan tu atención inmediata sin gritar de forma exagerada y estruendosa? Encontré reservas desconocidas de ecuanimidad dentro de mí, porque mi marido estaba ahí para apoyarme. Recurríamos uno al otro. Nuestros ojos reflejaban nuestra frustración y la carga desaparecía. Buscábamos el humor detrás de las debilidades de nuestros hijos y nos reíamos juntos. Nos dábamos fuerza y perspectiva el uno al otro. Llegábamos al final del día, mejores, siendo padres más tranquilos, habiendo demostrado el poder sanador y nutritivo del matrimonio.

EL MATRIMONIO ES PARA SIEMPRE


La Torá nos enseña que “un hombre no muere, excepto para su esposa”. Si somos padres exitosos, nuestros hijos forjarán sus propias vidas, pero nuestro matrimonio es para siempre. El matrimonio fomenta el crecimiento como ninguna otra relación puede hacerlo.

El Talmud afirma que: “Un hombre que no tiene esposa vive sin bendición, sin alegría, sin ayuda, sin bondad, sin paz, sin vida…”. En otras palabras, los Sabios nos enseñan que el matrimonio nos completa como personas y que a través de esta unidad creamos un modelo de estabilidad y seguridad para nuestros hijos. Ninguna palabra, idea o técnica educativa puede reemplazar a un matrimonio sólido, comprometido y de amor.

Muchas personas cometen el error de dar a sus hijos a expensas de su matrimonio. La verdadera respuesta es darle al matrimonio. Finalmente eso es lo que más beneficiará a nuestros hijos